lunes 6 de agosto de 2007
DESAPARECIDOS (24 de marzo de 1976)
A LOS DESAPARECIDOS
(de cualquier lugar de la Tierra)
Nunca más los volvimos a ver,
nunca más sus olores tuvimos,
nunca más el calor de su piel,
nunca más sus sueños y caprichos.
Sólo a veces suspender la pena,
sólo a veces retener el llanto,
sólo a veces la vida serena,
sólo a veces callar el espanto.
Para siempre sus primeros pasos,
para siempre su amor en las noches,
para siempre de mamá el regazo,
para siempre sus risas, sus voces.
Nunca más compartiendo la cena,
nunca más levantando las copas,
nunca más un lugar en la mesa,
nunca más el sabor de sus bocas.
Sólo a veces reírnos un poco,
sólo a veces despejar la mente,
sólo a veces no sentirnos solos,
sólo a veces olvidar su muerte.
Para siempre en el alma instalados,
para siempre escuchar sus latidos,
para siempre querer abrazarlos,
para siempre soñar que están vivos.
Daniel Adrián Madeiro
Todos los derechos reservados
Copyright © Daniel Adrián Madeiro.
domingo 5 de agosto de 2007
MALVINAS (2 de abril de 1982)
NOTA: Al no encontrarse en español, desconozco el contenido del audio de
este video. Lo elegí pues sus imágenes me parecen apropiadas a mi texto. Doy
por descontado que si YOU TUBE lo expone al dominio público, se habrá
testeado que el mismo no presenta CONTENIDOS OFENSIVOS o ILEGALES, de lo que
desprendo que se trata de un material con el que se podrá coincidir o no
ideológicamente pero RESPETUOSO y enmarcado en la LEGALIDAD. De todos modos,
si Usted desea remitirme la traducción, será bienvenida. -Daniel Adrián
Madeiro-
EL ERROR QUE ES...
En ese campo
de sepulturas blancas;
en ese inmenso océano
de profundidades negras;
sobre los mármoles grises
de la plaza céntrica;
en los corazones oscurecidos
de los que aún los aman;
hay algo de ellos,
los que ya no tenemos,
recordando el horror
y el error que es la guerra.
Daniel Adrián Madeiro
Copyright © Daniel Adrián Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.
lunes 16 de julio de 2007
A.M.I.A. (18 de julio de 1994)
A.M.I.A. (Acróstico)
Arrancados de la tierra con violencia,
muertos sin paz y sin razón, sufrieron
inocentes víctimas el salvaje atentado que
amputó sus vidas, amores y sueños.
Aun no se borra ese julio dieciocho,
mañana dolorosa, segadora de vidas,
injusticia brutal que nos nubló los ojos,
aterradora daga que abrió profunda herida.
Añoramos ochenta y cinco vidas truncas,
marchamos en memoria de los que ya no están,
invitamos a todos a sumarse a esta lucha,
a este justo reclamo por Justicia y Verdad.
Daniel Adrián Madeiro
Copyright © Daniel Adrián Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.
POZO, ATOCHA y Sta. EUGENIA (11 de marzo de 2004)
LÁGRIMAS DE MARZO, SOMBRAS DE SEPTIEMBRE
Es de noche en el siglo.
Los dioses emigraron
de este tiempo imposible.
II Tiempo Imposible (Frag.) – Andrés R. Blanco
La vida de todos los días a veces cambia o termina inesperadamente.
Esto lo sabemos y lo aceptamos, no sin resignación, ante un accidente o una enfermedad terminal repentina.
Pero hay otros cambios, otros cortes, que no admitimos jamás.
Este siglo se nos presentó vertiginoso y trágico.
A poco de iniciarse, un 11 de septiembre de 2001, miles de personas murieron en el ataque terrorista a las torres gemelas del World Trade Center, en Estados Unidos.
No era admisible responder a esto con la resignación.
Herido por el terrorismo internacional el país considerado como la mayor potencia mundial, la humanidad comprendió que ya nadie estaba seguro.
Después vino Afganistán y Bagdad.
A dos años y seis meses del luctuoso septiembre, exactamente un 11 de Marzo de 2004, tres atentados criminales simultáneos dejan más de doscientos muertos y miles de heridos sobre Madrid, España.
Bombas colocadas en tres estaciones de trenes: El Pozo, Atocha y Santa Eugenia, arrojaron a los rieles los sueños de la gente.
La matanza arrasó con bebés, escolares, estudiantes, amas de casa, obreros, empleados. Gente común que iba a trabajar, a estudiar, a vivir su rutina mientras el mundo gira.
Y más de doscientas almas le fueron arrancadas a la vida.
Y miles de heridos no podrán borrar sus visiones de espanto.
Y millones quedamos doloridos y aterrados.
Lágrimas de este marzo, sombras de aquel septiembre, tienen que ser columnas a favor de la vida.
“Es de noche en el siglo”, seamos una antorcha.
Se ha dicho, en una primera evaluación del atentado, que se trataría de una acción perpetrada por la organización separatista ETA.
Profundizada algo más la investigación, informa la Inteligencia Nacional española que estima, en más de un 90%, que la autoría corresponde al grupo fundamentalista Al Qaeda.
Sin duda esta última hipótesis es la más verosímil, visto el urgente refuerzo de las medidas de seguridad en Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia. No ha de ser por ETA.
Haya sido uno u otro, o ambos, lo cierto es que se ha ejecutado una matanza de personas indefensas que obliga a identificar a los verdaderos asesinos y a ejercer justicia, por sobre cualquier otra acción.
Hay por estos días quienes hablan, con todo derecho, sobre las culpas de este o aquel por la oleada de terrorismo, o sobre el doble juego que ha llevado a esto, o sobre ciertas alianzas estratégicas que serían irresponsables e inconsultas. Sin duda son elementos de juicio que no hay que perder de vista y que habrá que atender.
Yo pienso que la suerte de cada país está amarrada a la de la comunidad internacional de manera irremediable y parcialmente ajena a algunas acciones. Esa es una parte inseparable de la globalización y su acelerada marcha. Convengamos que la actual capacidad tecnológica y económica de que disfrutan los extremistas para imponernos su ideología, desde lo virtual (comunicados por Internet) hasta lo plenamente físico (el veloz desplazamiento de los asesinos), todo bajo la protección de las tinieblas, dificultan el determinar la mejor acción frente al enemigo común, cosa que, en otras circunstancias (o épocas pasadas), sería notoriamente más sencillo.
El tiempo corre mucho más rápido de lo que desearíamos. En este marco, y sin que ello deslinde responsabilidades, cabe esperar fallas en la toma de decisiones.
Nadie podría jurar, con una mano en el corazón, que sabía todo lo que pasaría desde la caída del Muro de Berlín hasta hoy. Nadie hay siquiera que pueda afirmar que pasará mañana en el mundo.
No quiero que se interprete esto como un inmiscuirme en los asuntos internos de las comunidades, solo pretendo avalar las razones que me llevan a considerar que hay acciones a tomar, o acciones tomadas, que no siempre van de la mano con nuestros deseos.
11 de septiembre en Estados Unidos, 11 de Marzo en España... y ahora ¿Quién sigue?. ¿Seguirá Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, el Vaticano, Argentina (donde ya sufrimos dos ataques en el pasado: embajada de Israel y AMIA)?. ¿Por qué España fue elegida como primera víctima europea?. ¿Qué evitó que Inglaterra, desde siempre aliada de Estados Unidos, no haya ocupado ese lugar?. ¿Quién sigue y por qué?.
El mundo, desde sus orígenes, viene resolviendo a los golpes los problemas de la existencia.
Quizá él o quizá nosotros mismos, no estamos hechos a la medida de nuestros sueños.
Yo veo que sigue el fútbol, por ejemplo, cuando en mi interior siento la firme convicción de que debiéramos parar el mundo hasta arreglarlo.
Imagino que cuando en 1989 mi amigo, Andrés R. Blanco, escritor nacido en Mérida, Extremadura, escribió los versos del poema citado arriba, no sospechaba esta noche tan abismal. Aun estaba lejos este siglo XXI y su dolor.
O quizá yo me equivoque y ha podido profetizar con sus versos este triste presente: sin grandes idealistas que nos guíen; con un torbellino de masacres sembrando muerte; con un mundo desierto de voces alegres que festejen la vida; esperando que algún día un sueño sacie nuestra angustia; mientras reinan las tinieblas y hemos quedado solos.
Es de noche en el siglo
y no hay estrellas vivas
cuya luz ilumine
los ojos de los hombres.
El viento es incesante;
suspira entre osamentas
que una vez respiraron.
En los bosques sin fronda
se acentúa el silencio,
ya que todos los pájaros
huyeron hacia arriba
para morir sin aire
en las alturas blancas.
Tan sólo el agua vive
como un sueño azulado
bajo infinitas curvas.
Es de noche en el siglo.
Los dioses emigraron
de este tiempo imposible.
Ruego que DIOS quiera y nosotros colaboremos para ubicarnos por encima de nuestras diferencias ideológicas, sumándonos a las filas de los que luchan, sin violencia y, por favor, sin descanso, por un mundo mejor para todos. Comencemos por firmar nuestro compromiso para con las víctimas de este 11 de marzo, sumadas a las provocadas por ETA, las de las torres gemelas, las de AMIA, las de la Embajada de Israel en Buenos Aires, y también de los inocentes de Afganistán, de Bagdad, de Israel, de Palestina, y de todos los sufrientes indefensos del planeta.
Estamos globalizados y eso lo hace más urgente. Pero aun si no fuera así debemos recordar que todos vivimos en la misma casa, se llama Tierra.
No podemos escapar, no debemos escapar.
Yo he visto a mucha gente cargada de una enorme emotividad frente a los muertos por atentados o guerras; mucha lágrima corriendo en las mejillas; mucho grito de paz.
Después vi muchedumbres volviendo a sus cosas; cruzando los brazos; bajando banderas; consumiendo polvo, hierba o pastillas que los saquen del mundo; prestos a llorar cuando el horror vuelva.
Si tu deseo de una Tierra mejor no es permanente, esto no lo escribí para Ti.
Si el dolor de las víctimas lo clasificas según su procedencia, no vuelvas a leerme.
Si aun no comprendes que estamos todos juntos, que la Tierra toda es un solo pueblo, vuelve cuando lo entiendas.
Hay muchas cosas que no nos gustan y sobre las cuales tenemos marcadas diferencias. Sin duda hay distintas clases de enemigos y de metodologías tendientes a dominar el mundo a favor de solo algunos. ¿Y qué con eso?. Nuestro trabajo, el de una gran mayoría de casi seis mil millones de habitantes, debiera ser unirnos en las causas comunes a todos hasta resolverlas. Y debo repetirlo: Hasta resolverlas, porque siempre dejamos todo a medio hacer.
Hoy tenemos un dolor ya repetido en muchos otros lugares del planeta.
Si los asesinos fueron motivados por las culpas de otros, lo cierto es que no tienen derecho a apelar a la cobardía de matar inocentes.
Sumémonos para ayudar a los familiares de toda víctima; abracemos la paz hasta que sea realidad; no descansemos que los asesinos no descansan; guardemos la vigilia porque los bandos que desean controlar el mundo nos prefieren dormidos; desarrollemos la ambición de los conquistadores pero a favor de un planeta con verdad y con justicia para todos.
Un fragmento del poema “Sepan lo sepan lo sepan”, del premio nobel de literatura, el chileno Pablo Neruda, dice:
Ay la mentira que vivimos
fue el pan nuestro de cada día.
Señores del siglo veintiuno,
es necesario que lo sepan
lo que nosotros no supimos,
que se vea el contra y el por,
porque no lo vimos nosotros,
y que no coma nadie más
el alimento mentiroso
que en nuestro tiempo nos nutría.
Señores del siglo XXI, ¿Habremos tomado debida conciencia de toda la mentira?; ¿Estaremos realmente deseosos de la Verdad para siempre?.
Tan rápido como va todo, pronto, muy pronto lo sabremos.
Si verdaderamente el dolor ayuda a madurar y hacerse responsable del futuro, me quedaré tranquilo porque tenemos un maravilloso porvenir por delante.
Si no fuera así, no tendrá sentido la vida por no aprender la lección que nos da la muerte.
DIOS quiera que todos nos resolvamos a cambiar la Tierra para siempre.
Daniel Adrián Madeiro
Copyright © Daniel Adrián Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.
TORRES GEMELAS (11 de septiembre de 2001)
NOTA: Al no encontrarse en español, desconozco el contenido del audio de este video. Lo elegí pues sus imágenes me parecen apropiadas a mi texto. Doy por descontado que si YOU TUBE lo expone al dominio público, se habrá testeado que el mismo no presenta CONTENIDOS OFENSIVOS o ILEGALES, de lo que desprendo que se trata de un material con el que se podrá coincidir o no ideológicamente pero RESPETUOSO y enmarcado en la LEGALIDAD. De todos modos, si Usted desea remitirme la traducción, será bienvenida. -Daniel Adrián Madeiro-
ELEVEN (911)
Dos pájaros se lanzan
a morir y a dar muerte;
dos torres, aterradas,
no entienden lo que pasa.
Es tarde para toda
reacción que evite el triste
final que muchos sufren
y otros muchos festejan.
Han derrumbado un tótem,
han asolado el cielo
que las torres besaban.
Miles yacen sin vida.
Millones se quedaron
boquiabiertos, pasmados.
No hay nadie que comprenda
qué pasó y qué cosas
sucederán mañana,
cómo sigue la vida.
Al águila, furiosa,
se ve batir sus alas.
Una espesa tiniebla
baja a opacar el mundo;
de la muerte ha surgido
otra cara del orbe;
se ha desplomado el orden,
hay pavor en la Tierra.
Daniel Adrián Madeiro
Copyright © Daniel Adrián Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.
GAZA y CISJORDANIA (30 de septiembre de 2000)
NOTA: Al no encontrarse en español, desconozco el contenido del audio de este video. Lo elegí pues sus imágenes me parecen apropiadas a mi texto. Doy por descontado que si YOU TUBE lo expone al dominio público, se habrá testeado que el mismo no presenta CONTENIDOS OFENSIVOS o ILEGALES, de lo que desprendo que se trata de un material con el que se podrá coincidir o no ideológicamente pero RESPETUOSO y enmarcado en la LEGALIDAD. De todos modos, si Usted desea remitirme la traducción, será bienvenida. -Daniel Adrián Madeiro-
INACCIONES DE PAZ
El 30 de septiembre de 2000, en Gaza y Cisjordania, al menos 16 palestinos murieron tras un enfrentamiento con tropas israelíes. En Gaza, Jamal y Rami Aldura, padre e hijo respectivamente, fueron dos de las víctimas fatales. Las fotografías que muestran la secuencia de su muerte siendo acribillados por las balas recorrieron toda la Tierra.
Este relato sólo intenta reflejar el dolor de lo que pasó ese día en ese lugar, tal como, lamentablemente, ha pasado y seguirá pasando en distintos lugares del planeta y con diferentes protagonistas y razones también distintas.
En mi corazón se abriga la esperanza de que comencemos a sentirnos ciudadanos de la Tierra, transformándola en un lugar para todos, donde crecer en igualdad de derechos y de obligaciones, y disfrutar de la justicia y la paz.
Mientras examina todo, Dios contempla a Rami y a su padre. Ya sabe el final y lloraría hondamente si fuera posible en él.
Llora Rami, él puede. No sabe el final pero su corazón lo intuye.
La distribución de la tierra entre los hombres reclama oblaciones de sangre. Eso eleva el precio del metro cuadrado para beneficio de algunos señores poderosos que se quedarán con ella cuando todo pase.
La tierra vuelve a llenarse de sangre; estalló la violencia entre dos bandos.
Si sólo pudiéramos pensar en lo cotidiano, diríamos que hoy es un día hermoso: ideal para disfrutar de la vida, de los que amamos, del calor del sol, de un sorbo de agua, de un árbol o de los gorriones.
Pero alguien (o algunos) planificó transformar todo en un matadero.
Se escucha el ruido seco de miles de balas de metralleta, su silbido en el aire, las infatigables sirenas de alarma, el rugido de autos de guerra, el sonido de puertas y ventanas siendo perforadas, corridas, gritos de mujeres, llantos de niños, maldiciones de hombres...
Todo es una mierda. Excremento que agusana el alma para que los que sobrevivan queden como muertos, recordando horror hasta el ultimo día. Todo es mierda o guerra, da igual, cualquiera sabe que son sinónimos.
El corazón de Rami tiene miedo. Su mente está agobiada por el dolor. Su alma quiere esconderse bajo la tierra. Los ojos de Rami quieren ver juguetes. Sus labios desean entonar una canción infantil.
Está gritando. Ve a su padre que también grita y llora y entonces comprende su inmensa desprotección.
Si papá grita -piensa - tiene miedo y no me puede cuidar.
Comienza a gritar mucho mas fuerte.
¡Animales necios y obstinados! - exclama Dios frente a la masacre y vomita - ¡Creerse semejantes a mí mientras desprestigian la razón y se subordinan a los instintos!.
Están sonando muy fuerte los celulares de líderes políticos, de servicios de inteligencia, de militares, de dirigentes religiosos.
Están sonando los teléfonos de la gente común que habita allí. Pero su timbre es menos potente que el de los otros. Además, las acciones de guerra favorecen la incomunicación entre los que, desde siempre, son los mayores afectados.
¿Quién empezó esto?, Quiero al responsable acá y ahora. - Dice uno que tiene autoridad para decirlo.
Señor, la situación se descontroló. Tomó una dimensión que no evaluamos - Dice otro del otro bando reportándose a su amo.
Sigue siendo un día hermoso y digno de ser vivido si no fuera por la guerra, por los cuerpos sin vida, por la mierda.
Rami y su padre, Jamal Aldura, se pertrechan, inútilmente, al lado de un barril. Buscan protección. No saben que sólo logran cambiar el marco escenográfico de su muerte.
Jamal abraza a su hijo, quiere transformarse en un muro impenetrable a los proyectiles, quiere ser una coraza infranqueable.
¡Dios, cuida de mi hijo! - ruega en su interior Jamal - ¡Que no se vaya de este mundo!. ¡Multiplícale sus doce infantiles años!.
Su oración no es reclamo. Reconoce la certeza de que el problema es nuestro. Que somos nosotros, por lo que hacemos y por lo que no.
Están pasando el enfrentamiento por la televisión.
Era hora. - se sonríe un traficante de armas - Quedan muchos productos para colocar.
Frente a la pantalla, políticos de ambos bandos piensan como salvar su imagen, ensayan la mejor cara de preocupación y las frases mas apropiadas.
Jamal y Rami, el padre y el hijo, son dos animalitos acurrucados, arrollados de miedo, impotentes al costado de un barril.
¡Paren, por favor! - grita el padre.
¡Paren eso! - ordena un líder por teléfono.
¡Paren eso! - manda el otro líder a sus funcionarios.
Alguien filma la muerte del niño y su padre.
Una bala avanza buscando el cuerpo de Rami. Ya lo encontró. Lo está matando.
Otra bala vuela hasta Jamal. Ya penetró. Lo está matando también.
La muerte los está arrebatando. No hay un largo túnel con luz brillante al final. No hay. Sólo unos segundos para que Rami ame por última vez a su padre; para que Jamal ame por ultima vez a su hijo. Ni tiempo de despedirse.
Ya son muertos. Ya no existen. No podrán tener ilusiones de felicidad.
El momento de su fin aparece en la televisión.
La secuencia fotográfica de sus últimos momentos de agonía sale en el diario de un domingo en el que yo estoy (con tanto derecho como ellos tenían) gozando de mis seres amados, en un lugar en el que aun no hay guerra.
Porque veo esas fotos y pensé, vuelco en un papel estas palabras que me duelen.
Dios lee este relato mientras lo hago. Lo leyó muchas veces antes de que yo supiera los hechos y escribiera. Sabe que soy un hombre que no cree que ser diplomático para denunciar injusticias sea un camino honorable. Sabe que, frente a una evaluación que dé primacía a lo material y lo individual, soy un perfecto imbécil.
Dicen que se reunirán en un país europeo, para que esto no se repita. Para afirmar la paz.
Será oportunidad propicia para que algunos conozcan una nación con edificios y refinamientos encantadores y compren regalos caros.
Hay dos que no viajan. Hay cien que no viajan. Hay miles, millones, que la guerra no deja viajar. De muchas tierras distintas. De este tiempo y de otros anteriores.
Todas las clases dirigentes se muestran muy consternadas por los hechos, luego de escoger el traje y el peinado para la ocasión.
Esposas de hombres poderosos están agradecidas que sus hijos se encuentren en otras latitudes o, al menos, altamente protegidos y apartados del conflicto.
En el barrio de Rami y Jamal cesó la lucha.
Unos rayos de sol reposan sobre sus cuerpos sin vida. Las moscas saborean las heridas.
A lo lejos se ve venir corriendo a una mujer. Un vestido holgado, que llega hasta el piso, le cubre el cuerpo; un amplio pañuelo oculta su cabello. No es feminista y ha sido feliz con sus costumbres hasta dentro de unos pocos metros más. Ya está cerca. Por la ropa reconoce a su hijo sobre el cuerpo de su esposo. Ahora ve la sangre sobre ellos. Llegó. Abraza a sus muertos y grita como no sabía que podía gritar. Ya no es feliz. Ya no volverá a ser feliz.
Corre desesperada, loca, arruinada. Unos hombres la abrazan y la contienen. No son machistas. Habían sido felices con sus costumbres hasta varios muertos atrás. Ya no lo son. Han aprendido a matar y a morir como no sabían que podían hacerlo.
En el noticiero hay rostros ilustres que hablan de culpas que son ajenas.
En los dos lados se preparan actos religiosos recordando a las víctimas.
Dios dejó de mirar y llora aunque no quiera. Quizá también estés llorando tú.
Escuché que Dios dijo que, como hasta el día de hoy, no hará nada para cambiar esto hasta vernos a todos haciendo algo para cambiarlo definitivamente.
Daniel Adrián Madeiro
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